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LA HISTORIA DE ADOLFITA Y POMPONA

¡Hola! Me llamo Pompona y ella es mi hermana Adolfita. Somos dos perritas mestizas y les queremos contar nuestra historia. Como yo soy la mayor de las dos, voy a ser la narradora.

Pompona y Adolfita antes de ser adoptadas

Adolfita y yo vivimos durante muuuuuuuchos años en el Refugio Franciscano junto con otros cientos de perritos. Ahí además de ser las de mas edad (según el veterinario yo tengo 10 y Adolfita 8 años), éramos perritas con “capacidades diferentes” o lo que llaman “amigos de 5 estrellas”: a mi hermana le falta una patita delantera y yo además de tener problemas de corazón, no veo nada con mi ojo izquierdo. Todo parecía indicar que íbamos a terminar nuestros días ahí. Después de todo ¿quien iba a querer unas perritas viejitas y “descompuestas”? Pero sorprendentemente ¡¡¡sí hubo alguien!!!

Cuando Cynthia vió nuestras fotos por Internet, se quedó prendada de nosotras. ¡Claro! ¡¡¡Si somos unas chuladas!!! Pasaron los días y ella no podía dejar de pensar en nosotras así que decidió ir a vernos en vivo y en directo. Después de hablar con Ale Vega (una de nuestras protectoras) llegó un día al refugio.

A la primera que vio fue a Adolfita. Mi hermana es muy sociable y estaba encantada con la visita. Se la pasó echada de panza, feliz de la vida, dejándose consentir y moviendo la cola. Conmigo fue muy distinto. Tal vez era que la vida no me había tratado muy bien o que ya estoy vieja y había dejado de creer, pero cuando ella se me acercó, yo me alejé. Ella me hablaba y yo ni la volteaba a ver… ¿para que? Siempre adoptan a los perros mas jóvenes, a los más bonitos y sanos… ¿Quién me iba a querer a mi?...

Que equivocada estaba…Nunca me imaginé la impresión tan fuerte que causé en ella. La gran tristeza que ella experimentó al verme. Nunca me imaginé que en ese momento ella había tomado la férrea decisión de adoptarnos pese a que esa decisión cambiaría su vida para siempre. Así que mas pronto de lo que esperábamos llegó por nosotras y nos llevó con ella. Había empezado nuestra nueva vida.

Lo primero que nuestra mamá hizo fue llevarnos al veterinario y después de un buen baño y una “manita de perro”, quedamos limpias, relucientes y listas para ir a nuestra nueva casa.

Ahora somos muy felices. Tenemos unas camitas calientitas y cómodas, comida segura, y sobre todo mucho mucho amor.

Adolfita se adaptó de volada. En un instante ya se sentía como en su casa corriendo de aquí para allá. A veces me da la impresión que no sabe que le falta un patita, porque corre como si tuviera 6 patas en lugar de 3. Cuando la llevan al parque les gana a todos los otros perros que quieren jugar con ella. Ella es muy cariñosa con mi mamá y eso hace que yo me ponga celosa, pero luego se me pasa y disfrutamos estar juntas.

A mi me costó un poco mas de tiempo habituarme a mi nueva vida. Sentía mucha desconfianza y cuando me daban de comer, me lo comía todo muy rápido y con mucha ansiedad. Pero poco a poco me fui relajando y un buen día ¡comencé a mover la cola! Ahora no me despego de mi mamá ni un segundo. La sigo por todo el departamento y si se mete al baño, me siento afuera de la puerta a esperarla. Si se sienta, me echo a sus pies y en las noches, duermo plácidamente a un lado de su cama. Eso si… ¡¡¡ronco muy fuerte!!! Dice mi mamá que rejuvenecí 10 años. Ahora de repente me da por correr y retozar en el piso como si fuera una cachorrita…

Cuando Adolfita y yo queremos caricias o cuando tenemos hambre, llamamos la atención de mamá de distintas maneras: yo le pongo mi pata en la pierna y me le quedo viendo con ojos de borrego a medio morir, en cambio Adolfita le empuja el brazo con su nariz y hace un ruido muy chistoso con la garganta.
En las mañanas muy temprano, en cuanto oímos la alarma del despertador nos acercamos a la cama y ponemos nuestras frías narices en el brazo de mamá y si no se quiere despertar, empezamos a aullar hasta que hacemos que se levante. ¡¡¡Somos muy insistentes!!!

Asi es nuestra nueva vida. Tranquila y feliz. Somos unas perritas con mucha suerte y es algo que le deseamos a todos los perritos que no tienen un hogar. Ojala que ellos también encuentren a alguien que los quiera y los cuide. Si tu adoptas a uno de ellos no te vas a arrepentir, porque los perritos que venimos de un refugio y que hemos tenido vidas difíciles somos muy cariñosos y agradecidos. ¡¡¡Ayúdalos a ser tan felices como nosotras!!!

¡¡¡Nos vemos!!!
- Adolfita y Pompona


Adolfita: el día que fue adoptada


Adolfita ahora


Adolfita y Cynthia

Pompona antes

Pompona ahora


Pompona dormilona

Adolfita y Pompona
 
Adolfita, Cynthia, y Pompona