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Siempre me gustaron los animales en especial los perros, creo que por herencia de mi papá que también era amante de las mascotas, recuerdo haber tenido varios perros en diferentes épocas y todos se llamaban, Dan Dan. así tuvimos cinco Dan Dans, que pasaron por mi vida y me hicieron muy feliz, ninguno fue de raza y el último me lo regalaron cuando tenia 9 años, duró con nosotros catorce y hasta le compuse una canción, era un perro criollo blanco con negro, divino, mi hermana y yo lo adorábamos, estuvo a nuestro lado en la niñez y adolescencia, cuando era anciano uno vez se perdió, desesperada organice una búsqueda en toda la colonia, mi pobre perro estaba echado junto a un montón de basura, listo para morir de tristeza, cuando lo abrace revivo de nuevo y estuvo con nosotros un año más, mis amigos me decía mi perro vivía sólo por amor, porque él sabía que al irse causaría un gran dolor entre nosotros, y así fue, cuando murió Dan Dan estuve muy triste durante mucho tiempo, sólo el recuerdo de que fue un perro feliz y que vivió mucho tiempo, nos hizo sentir mejor.
Una noche de agosto estaba dormida cuando mi madre me despertó angustiada, me dijo "algo le pasa a Samantha" Corrí hasta donde estaba, mi nena se estaba convulsionando , la tome entre mis brazos desesperada la lleve al coche, y salimos a buscar ayuda, mi mamá sostenía a Samanthita, yo manejaba como autómata y lloraba en silencio, llegamos con su veterinario y nadie nos abrió, fuimos a dos veterinarios mas y nada, era de madrugada , en mi angustia fui a una clinica medica y le dije al doctor que por favor salvara a Samantha, el sonrió irónicamente y cuando por fin se digno a revisarla, Samantha ya había muerto. Esa noche la pase abrazada al cuerpecito de mi perra. Al día siguiente llegó toda la familia a despedirla, y la llevamos a cremar el adiós fue muy triste, habíamos perdido a un ser de verdad muy querido, durante semanas llore por ella y sentí su presencia por toda la casa, mi mamá estaba desolada no dejaba de preguntar porque se había ido así.
En la página de Internet de Adopta Un Amigo, encontré los patrocinios a los perros enfermos, allí vi a Gigi, una cocker esquelética que estaba muy enferma pero sobre todo deprimida, supe que había sido abandonada por sus dueños y que de la pena se estaba dejando morir, Gigi se parecía mucho a Samantha y al principio fue por eso que la quise conocer, fui a verla al refugio, pero desgraciadamente Gigi había pescado neumonía y estaba muy mal, era muy linda pero un costalito de huesos, en esas circunstancias no podía hacerme cargo de ella principalmente porque no soportaría que se muriera otra mascota, además mi madre estaba muy deprimida y si llevaba a esa perrita en esas condiciones solo lograría aumentar su dolor, abrace a Gigi y casi sin esperanza le prometí regresar por ella en cuanto venciera a la neumonía, aunque sinceramente pensé que no resistiría, en ese momento oí unos ladridos en una jaula cercana, era Rufi otro cocker que acababa de llegar al refugio, estaba muy angustiado sus grandes ojos reflejaban miedo y desconcierto y a pesar de que en el refugio lo trataban muy bien, estaba estresado y triste hasta pasó varios días sin comer.
También gracias a ellos, me siento muy bien, rodeada de su cariño y agradecimiento, cuando los veo tan felices y pienso en el destino que pudieron tener sin la ayuda del refugio, me lleno de tristeza y coraje por el daño que les hicieron sus ex dueños. No me importa que cuando mueran me vuelva a sentir desolada, vale la pena inspirar un amor tan grande e incondicional como el que brinda un animalito, ellos son parte de mi familia y también de mi vida. Si quieres ayudar a perritos enfermos a recobrar la salud y la confianza, por favor comunicate con Alejandra Vega al 04455-2845-0963 o al correo patrocina@adoptaunamigo.org |