Baja tu wall paper Amigos de Cinco Estrellas
William
William
Gluky
Gluky Mala Uva

Hay quien puede pensar que los ancianitos tenemos pocas capacidades y que el tiempo nos ha dejado sin novedades.

Pues bien, les contaré mi historia: soy TISHA, una perrita pequeña criolla con un hermoso y sedoso pelo café y negro aunque en mi cabecita ya asoman unas cuantas canas (está bien: tengo muchísimas canas), unos profundos y expresivos ojos negros, solo que tengo 13 años perrunos y ya no tengo dientes (bueno sólo tengo una muela), mis ojitos no ven ya muy bien (tengo una catarata en uno y el otro tiene que usar gotas por que se me seca un poquito) y no escucho tampoco al 100%.

Viví durante 12 años en el Refugio, he visto llegar e irse a muchos animalitos. Mis “mejores años” (¿quién dijo eso?), o sea mi juventud la pasé en compañía de otros que como yo eran cuidados y apapachados por algunos humanos.

Cuando me hice más viejita, vi como la gente prefería llevarse a casa perros jóvenes y el tiempo pasó llevándose mis pocas oportunidades de encontrar alguien con quien vivir. No conocía otra forma de vivir y las personas que me cuidaban siempre me mimaron mucho, pero yo no comprendía porque nadie me llevaba consigo, y así pasaron mis años...

Un buen día (12 años después) alguien decidió llevarme a su casa. Me vi de pronto en un lugar con otros perritos jovenzuelos, ruidosos y molestos, había también unos seres de grandes ojos de distintos colores, silenciosos y curiosos (creo que son gatos). Me colocaron en una cama esponjada y calientita, también había una humana pequeña y empalagosa que no cesaba de darme besos en la cabeza (¡demonios!). Me traían cargada como bebé y me decían: “que viejita mas dulce!” (que falta de respeto por mis canas!)

Mi vida cambió por completo, aprendí a hacer mis “necesidades” sobre un periódico (quien dijo que no se le puede enseñar truco nuevo a perro viejo, debe estar loco o senil), sigo siendo una sangrona y yo escojo cuando y a quien darle besitos, disfruto dormir la siesta junto a los seres de los ojos bonitos (otra vez: que necedad decir que los perros y los gatos no nos llevamos bien), el veterinario dijo que estoy en perfecto estado de salud, como croquetas de perro (no te rías, las mastico aunque no tengo dientes, ¿quieres probar mi mordida??), me llevan en auto a pasear (bueno, en el fondo siempre he sido una aristócrata) y me siguen diciendo “que viejita tan dulce” (%&¿$ demonios otra vez!).

Después de contarte mi historia, decidí formar el Club de la Tercera Edad, donde estaremos reunidos perritos mayores ESPERANDO SER ADOPTADOS, con muchas ganas de vivir nuestros últimos años tranquilamente en una casa calientita, demostrando que los ancianitos tenemos menos capacidades físicas, en efecto –preferimos dormir que corretear por ahí y perder el tiempo haciendo travesuras- pero tenemos mucha capacidad de amar, aprender y disfrutar, además de que el tiempo lo único que nos ha quitado son años, no las ganas de vivir…

si quieres ayudar a un perrito de la tercera edad o adoptarlo por el resto de su vida, comunicate con nosotros al 04455-2845-0963 a partir de las 4 de tarde o escribe al correo losviejitos@adoptaunamigo.org