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Al llegar a la clínica, nos hizo esperar aproximadamente 15 minutos para después acercarse a decirnos que tenía una mala noticia: “el perrito se escapó”. Resulta que un estúpido que trabaja con él lo sacó a pasear sin cadena, obviamente al ser un perrito acostumbrado a sus dueños y a salir siempre bien cuidado con su respectiva cadena, vio la calle y echó a correr buscándonos, no entendemos como es que el sujeto que lo sacó no lo pudo alcanzar si iba con él, pero el caso es que el médico responsable de la clínica se desentendió, nos ayudaron un rato a buscar por las calles cercanas y al día siguiente cuando llamamos preguntando por noticias de él y reclamando nuevamente por lo que le habían hecho a nuestro Pinky, la persona que contestó dijo burlándose de nosotros que ellos ya no sabían nada y que hiciéramos lo que quisieramos. El tiempo que el médico se tardó fue vital para encontrar a mi perrito, en esos quince minutos mucha gente lo vio en una unidad cercana, obviamente que cuando nos dijo y salimos corriendo ya no lo encontramos, buscamos todo ese día y el domingo desde temprano, hasta que lo encontramos, pero obviamente, ya no lo encontramos con vida, murió atropellado a causa de la estupidez y negligencia de estas personas. Lo único
que me queda por hacer ahora, es advertir a toda le gente que tiene animalitos
que tengan cuidado con este tipo de clínicas, donde no tienen un
reglamento ni un cuidado adecuado hacia las mascotas, donde lo único
que buscan es lucrar con los animales, ya que si viven o se mueren es
lo que menos les importa. Yo creo que sólo la gente que ama a sus mascotas puede entender el dolor que nos causó el perder a nuestro Pinky de esta manera, no nos duele tanto el que haya perdido la vida, lo que nos atormenta es pensar que en sus dos últimos días pasó por la peor angustia, de nada valieron 10 años de cuidados y amor que le dimos porque esto no borra el sufrimiento que vivió al final.
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