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Dominga un domingo por
Alejandra Vega
Todos
los animalitos tienen un destino, pensar así es
lo que a veces nos ayuda a soportar el dolor de la pérdida
de nuestros hijos perros.
La ayuda que les brindamos, a veces poca, a veces mucha, es siempre
arrancada con amor y con mucha fe; fe en estar haciendo lo correcto
por ellos, fe en tener los recursos para ayudarlos, fe en lograr
compensarles el sufrimiento y dolor que han vivido.
Para mí, el caso de Dominga fue uno de estos
casos en que las estadísticas iban en nuestra contra. Una
tarde de domingo - de ahí su nombre - la
vi caminar por una calle solitaria en San Angel, con los huesos
pegados a la piel y unos tumores enormes como toronjas en su pecho
y panza, ese fue el día que tuve la oportunidad de ser parte
de la ayuda que se le mandaba a esta perra pastora alemán
de 10 años para no morir agonizante en la calle.
Con dificultad la subí al coche ya que tenia desconfianza
de mis intenciones, la lleve al veterinario donde le hicieron todos
los análisis posibles para ver la manera de ayudarla. El
diagnóstico, descalcificación y tumores en las mamas,
el consejo, dormirla para evitarle más sufrimiento. Esos
son los momentos en que te preguntas: por qué uno debe decidir
la muerte como solución para uno de los seres que más
amamos en la vida?
Casi segura de lo que tenía que hacer, la llevé con
mi veterinaria para hacer lo correcto y para nuestra fortuna había
mucha gente esperando; mientras sentada, me angustiaba por la decisión
que había tomado, cuando Dominga, quien
después de haber pasado una noche en el hospital veterinario,
había devorado, estaba más activa y sociable, puso
sus 2 patas encima de mis piernas y me lanzó una mirada de
ternura que hasta hoy sigo recordando. Fue entonces que supe que
tendríamos que luchar solas y juntas lo que viniera.
La buena estrella de Dominga se dejo ver casi inmediatamente,
recuperó fuerzas y sin contar con el dinero para su operación,
se programó un par de semanas después para que ganara
peso y fuerzas. A pesar que la cirugía le ocasionó
una herida a todo lo largo de su enorme torso, al día siguiente
nos asombraba la energía y fortaleza que tenía, a
sus 10 años, corría como si no hubiera pasado nada.
La gente se empezó a interesar por ella y llegó el
primer donativo que me ayudó a pagar su operación
y algunos otros gastos veterinarios; se recuperó magnificamente
y ahora era una perra segura de sí misma y de una apariencia
sana y hermosa.
Vivió muy feliz 7 meses en un hogar donde le dieron cuidados
y amor, donde recibía sus baños de sol por las mañanas
y por las noches una cama cálida y acogedora, hasta que el
domingo pasado cumplía su destino en este mundo y dormida
nos dejó.
A mi en lo personal me dejó la tristeza de haberla perdido
tan pronto, pero la alegría de haber ayudado a hacer su vida
mejor junto con otras personas que se unieron a su causa, curándola,
pagando sus gastos, dándole un hogar y pensando en ella.
Siempre estará en mi mente Dominga, como
mi perra, como mi inspiración, como un ángel que algun
día encontraré en otro lugar, junto a todos mis animalitos
que se me han ido y me han dejado un vacío irremplazable.
Adiós
Dominga y gracias por haberte cruzado en mi camino.
Si
quieres ayudar a algún animalito a recuperar su vida y salud,
por favor comunicate con Alejandra Vega al 04455-2845-0963 o al
correo patrocina@adoptaunamigo.org
| Gracias
a sus patrocinadores: |
| 17-ago-2004 |
Martha
de la O Garza, México, D.F. - $150.00 |
| 13-ago-2004 |
Donativo
anónimo - $300.00 |
| 13-jul-2004 |
Argentina
Rodríguez, México D.F. - $300.00 |
| 29-jun-2004 |
Mayra
Pantoja, México D.F. - $300.00 |
| 22-abr-2004 |
Argentina
Rodríguez, México D.F. - $500.00 |
| 20-feb-2004 |
Patricia
Sánchez Pimentel, México D.F. - $2,500.00 |
| feb-2004 |
Blanca
Téllez Girón, México D.F. - $200.00 |
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