Adopt from a DistanceSponsor a Sick AnimalFund of LifeBambino Help Program
Puppy PlaceThird Age ClubFive Stars FriendsAdopted and Happy
Get informed and DecideAbout spay and neuter proceaduresStoriesDownload a Great WallpaperFrequently Asked Questions

LA HISTORIA DE ESPONJITA por Patricia Rodríguez

Hoy les contaré mi historia, una historia pequeñita como yo...
Me llamo Esponjita y soy una preciosa cachorrita, no sé de que raza, ni me importa, solo sé que soy encantadora e indefensa igual que todos los bebés.

Llegué al mundo sin mucha fortuna, pues solo me esperaban para venderme por unos cuantos pesos en la calle, a quien fuera... no importando si me brindaría un hogar digno para el resto de mi vida.

Era muy pequeña cuando fui alejada de mi madre, a la que aún necesitaba... Recuerdo que me sostenía un hombre en su mano ¡como si fuera un peluche! Y me ofrecía a las personas que pasaban junto a él... No parecía importarle si sentía hambre, sed, frío o calor... Ni si podía enfermarme por no contar con ninguna vacuna, o si estaba cansada, estresada y asustada, por el movimiento, la forma ruda de sujetarme, el ruido y tantas personas extrañas...

Una noche me encontraba ya totalmente fatigada y seguíamos en la calle ¡nadie me había comprado! Y el señor seguía insistiendo... No habría soportado mucho más, estaba realmente exhausta... ¡Pero fue en ese momento cuando ocurrió lo más valioso de mi vida!
Una persona, se fijó en mí al pasar, discutió con aquel hombre, creo que por lo injusto que era que me tratara así y comerciara conmigo...

Y por fin, me llevó con ella... No era una compradora, ¡era una protectora! De las que pueden ver el interior del corazón maravilloso de los perros, de esas hay muy pocas...

Mi convivencia con ella fue fugaz, tan solo “un abrir y cerrar de ojos” pero en esos instantes increíbles recibí tanto amor y ternura, que mi pequeño corazón, se llenó de aquellos sentimientos y me sentí dichosa.

Fui encomendada a una persona que vería por mi y me cuidaría con esmero, mientras me encontraba mi protectora una familia que me adoptara... pero el destino, me tenía preparado otro fin...

Allí viví un mes, hasta que de pronto, un día, me descuidaron... Una puerta abierta a la calle... y en un momento estaba yo pequeña e indefensa debajo de un coche...

Mi espíritu dejó entonces mi frágil cuerpo y se elevó al cielo... donde todos los seres encuentran la dicha y la paz...

Si, mi historia es muy breve, pero deja para las personas que quieran escucharlos tres mensajes:

- No podemos cambiar el corazón duro de las personas que comercian con los cachorros, sin tener el más mínimo respeto por la vida... Pero si podemos acabar con esa práctica cruel y absurda, no comprando animalitos en las calles, pues sabemos que no reciben ni la atención más elemental y que en la mayoría de los casos están enfermos y mueren pronto...

- No podemos hacernos cargo de un perrito, y menos de un cachorro, si no somos lo suficientemente responsables, como para brindarle los cuidados y atención que requiere en todo momento y lo suficientemente consientes de que es un ser que depende totalmente de nosotros para lograr un desarrollo pleno y feliz... Pero si podemos ver a los perritos como seres vivos que sienten y que necesitan ser amados y protegidos toda su vida.

- No podemos evitar que exista la cría de perros... Pero si podemos esterilizar a los nuestros, machos y hembras y acabar por fin con las ideas absurdas y erróneas que existen de que los perros necesitan cruzarse una vez por lo menos para no tener problemas de salud. Evitemos el sufrimiento de más perritos que son adoptados con ilusión de cachorros y abandonados con total indiferencia de jóvenes, adultos y viejos...

Soy Esponjita, ojalá mi historia logre tocar algún corazón y contribuya a que otros bebés perros no pasen por lo mismo que yo...

Ahora juego entre las estrellas, soy muy dichosa y mi pequeño corazón todavía está lleno de aquel cariño limpio y sincero que recibí un día de una protectora
No te olvidaré nunca... ¡gracias por ver en los perros a un Amigo y no a un animal o a un juguete!

En ocasiones vivimos como protectoras de estos fantásticos seres historias que nos . llenan el alma de dolor, no siempre, aún poniendo nuestro mejor esfuerzo logramos un final feliz para cada uno de nuestros perritos rescatados, pero sería injusto desanimarse sabiendo que nuestras calles están llenas de pequeños que necesitan de nuestra ayuda, cariño y protección. Arriba el ánimo y sigamos luchando por ellos y por un mundo más justo y feliz para todos.