| LA
ATROPELLADA VIDA DE UN PERRO CALLEJERO
por Blanca Téllez Girón
Hola mi nombre es Remigio, pero todos me llaman Remi,
yo nací en la calle, por esa razón yo fui un perrito callejero,
recuerdo que mi mami era de color negro azabache como yo, era hermosa
y muy dulce, mi papá fue un perro cocker también muy guapo
y muy gallardo, un día por descuido de sus dueños se escapó
y como no estaba esterilizado dejo preñada a mi mamá, que
era mestiza y no tenia quien la protegiera, cuando los amos de mi papá
lo encontraron con mi mami, a ella le pegaron para que se alejara, muy
poco les importó que ya estaba esperando cachorros. Desde ese momento
mamá sufrió mucho en la calle, era pequeñita y al
verla tan triste algunos le daban un bocado otros le maltrataban pero
nadie se apiadó de ella, el parto fue muy difícil y sólo
yo y mi hermanita logramos salvarnos, los demás murieron, mí
mamá sobrevivió y nos alimento durante algún tiempo,
pero no pudo recuperarse y dos meses después también murió.
Mi hermanita y yo al principio andábamos juntos para todos lados
, pero un día cuando regrese a nuestro escondite ya no la encontré,
habíamos pasado casi 6 meses juntos desde que mamá se fue
al cielo y no podía creer que me hubiera abandonado y pensé
“seguro de que algo malo le sucedió”, corrí
por todos lados a buscarla, era de noche y al cruzar una calle, vi las
luces de un auto que se acercaban a mi, yo no sabía que era eso,
pero solo sentí un golpe muy fuerte en mi cadera y aullé
desgarradoramente; como pude me arrastré a la orilla y allí
me quede horas sin que nadie me ayudará, como soy muy joven resistí
esa agonía y poco a poco, aunque una de mis partas traseras no
se movía, logre valerme por mi mismo y trate de subsistir con las
sobras que me daban o rompiendo bolsas de basura en busca de un poco de
alimento.
Un
tarde me dolía mucho mi cadera, las pulgas me estaban comiendo
vivo y yo traté de rascarme, pero sin darme cuenta caí a
la orilla de la banqueta y lleno de terror vi como los carros se me acercaban,
creí que me volverían atropellar cuando de pronto unas manos
me levantaron del piso, después me subieron a un taxi y me llevaron
a una casa, en el camino escuchaba una voz que me decía que no
me asustara, que todo iba a estar bien, después recuerdo que otro
humano me revisó, era un doctor de perros , le dijo a mi protectora
que yo estaba muy mal, pues mi cadera estaba fracturada en tres partes,
la operación era muy costosa y no era segura mi recuperación,
incluso le aconsejaron que me sacrificará para no seguir sufriendo,
pero ella no se dio por vencida.
Me cuido,
me baño, me dio vitaminas, me alimentó y con mucho amor
y los cuidados que le recomendó el veterinario yo logré
recuperarme, ahora ya puedo apoyar mi pata, mis huesitos ya no están
pegados a mi piel, mis ojos brillan y soy muy feliz. Ahora recupere a
mi mamá sólo que es humana pero me quiere igual, lo mejor
de todo es que también tengo papá y unos hermanitos perros
a los que visito cada fin de semana.
Mi papá me saca a pasear todas las mañanas y las noches,
me compra salchichas y juguetes. A veces mi mami se escapa del trabajo
para irme a ver y darme un paseo, yo me quedo sólo en casa durante
algunas horas, pero me recompensan con su amor y cuidados, en ocasiones
extraño pasear horas por la calle libremente, pero ahora soy más
feliz, porque tengo una cama blanda, agüita y comida, unos brazos
calidos que me envuelven y me dan mucho cariño, además puedo
salir a la calle todos los días con mi cadena. Cuando veo los autos
con sus luces todavía me asusto pero mis papás me cargan
y me dicen que todo va estar bien que ellos no dejaran que nada malo me
vuelva a pasar, ahora camino normalmente corro, brinco y juego como si
nada.
Nunca supe que paso con mi hermanita, sólo le pido a Dios que haya
tenido la misma suerte que yo, y que disfrute de un hogar como el mío,
ojalá y no le pase lo mismo que a mi mamá que la preñó
un perro de casa por la falta de responsabilidad de sus dueños
al no esterilizarlo.
Si quieres
saber más sobre las esterilizaciones, lee
este interesante artículo. Si quieres contar tu historia
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