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Un perro
estuvo a punto de atraparla, pero alguien espantó al perrito y
la recogió para darse cuenta que Sita tenía
un secreto muy bien guardado.... Sube y baja escaleras que encuentra particularmente adecuadas para esconderse y sorprender al incauto ser que ose pasar por ahí. Ah! ¡como le gusta disfrutar de el solecito matutino frente a la ventana y acurrucada junto a Tisha (Club de la Tercera edad)!, a quien ella ha escogido como su adorada abuela, ¡que divertido es hacerla desatinar!.
Hacer ronda con los demás mininos es muy interesante, al final de cuentas los mininos son muy interesantes. Verla correr por toda la casa cazando a su eterna compañera de juegos, la gatita Isis... es como cualquier relación fraternal: pleitos, siseos y maullidos; para terminar después muertas de cansancio dormidas abrazadas en su canasta. Y así como terminan los cuentos con un final felíz, esta sería la historia de una gatita cualquiera... pero falta un detalle, su secreto bien guardado: Sita no tiene ojos.... me pregunto yo, para que necesita ella ojos si puede ver su mundo, y su mundo no necesita colores..... |